Considero la joya como un objeto destinado al adorno corporal y su valor está más
en función de su belleza y originalidad, que en el de los materiales utilizados. No me interesa en absoluto la joyería
como indicador de estatus social, por el contrario, creo que una joya debe ser accesible a la mayoría de las economías, pero evitando
la fabricación masiva que acaba vulgarizándola.
La mayoría de mis trabajos son piezas únicas o series muy
reducidas y siempre están hechos a mano por la misma persona en todas sus fases (elaboración mecánica, esmaltado,
engastado, pulido,etc.).
En mis diseños suelo utilizar líneas puras y piezas poco recargadas, un poco minimalistas. Me gusta combinar los materiales clásicos (oro, plata, piedras) con otros menos usuales, como titanio, niobio,
maderas, o cualquier otra cosa, a condición de que tenga una durabilidad razonable y su precio no sea prohibitivo.